La perseverancia: un valor que te llevará al éxito.

La perseverancia: un valor que te llevará al éxito.

Por: Marcos G. Salaiza.- Estudiante de la Carrera de Comunicación de la Universidad Iberoamericana Noroeste Tijuana.

 

“La victoria es del más perseverante”

Napoleón Bonaparte (1769-1821) Militar y gobernante francés.

 

 

Rebecca Black es una chica de 13 años, que hasta apenas hace 1 semana era totalmente desconocida. El viernes pasado subió al sitio de Internet, Youtube el video de su canción “Friday”, a pesar de ser el video más visto (con más de 10 millones de vistas) la canción es considerada una de las peores y Black ha sido el blanco de muchísimas críticas.

 

Sin embargo, la disquera de Rebecca está invirtiendo fuertes cantidades de dinero en ella e independientemente de lo malo de la canción, la adolescente tiene la atención del mundo entero y ella espera llegar a ser otro caso de éxito, tras un descubrimiento en Internet.

 

La perseverancia es una actitud de firmeza al perseguir un objetivo y comienza con una decisión; es el aliento o la fuerza interior que nos permite llevar a buen término las cosas que emprendemos en esa primera decisión.

 

Este valor es una cualidad común en los líderes, pero también de personas de carácter sólido y determinación. Hay que creer lo que hacemos y tener paciencia para combatir los obstáculos que se nos presentan, para no perder de vista nuestras metas.

 

La razón por la que al principio hago mención del caso de la ahora sensación de Internet es porque justamente de eso se trata la perseverancia: de intentarlo, no rendirse, ser constantes y no dejarse desalentar.

 

Rebecca Black pudiera ser otro caso donde la perseverancia se hace presente y gracias a ella lograr lo que se propone así como Abraham Lincoln quien fue derrotado en numerosas ocasiones pero fue presidente a los 60; Woody Allen, apremiado director de cine quien no logró aprobar cinematografía en la Universidad de Nueva York; o Albert Einstein, físico y premio Nobel, quien era un mal estudiante en matemáticas.

 

Al final del día, no se trata de quien tenga la mejor voz, ser más inteligente, o tener el dinero para hacerlo; se trata de quien se esfuerce más, quien sea constante, tener claro lo que se quiere y para qué se quiere.

 

La frase que uso al principio es de Napoleón Bonaparte, emperador de los franceses que consolidó e instituyó muchas de las reformas de la Revolución Francesa, creo que sirve de claro ejemplo.

 

Otra frase similar a la que utilizó es la de “No gana siempre la carrera el más veloz, ni la batalla el más fuerte, sino el que apuesta mejor”, quiere decir lo que ya decía antes, no se trata de que tanto seas o puedas, sino que tanto quieras lograrlo.

 

La perseverancia es un valor que debe estar en todos nosotros, es el valor que nos ayudará a salir adelante, a lograr algo, a cambiar el mundo. La vida es una carrera, y como en toda carrera los obstáculos existirán, depende de nosotros si los pasamos o no. Es inevitable.

 

En un mundo donde la violencia reina, las catástrofes naturales son cada vez más frecuentes y la pobreza sigue en aumento, no nos queda más que ser perseverantes y, aún más importante, enseñar a los más pequeños a serlo. Es algo que debe ejercitarse diariamente, creer en nosotros mismos, en nuestra fuerza de voluntad y combatir la flojera, la negligencia, el descuido, entre otros malos hábitos.

 

Solo la perseverancia ayudará en gran medida a que México contrarreste el crimen organizado, a que el Medio Oriente supere sus conflictos y a que Japón se recupere de esta etapa.

Pregúntate:

¿Tengo objetivos claros en mi vida? ¿sé a dónde quiero llegar?

¿Soy firme al perseguir mis objetivos?

¿Soy capaz de comprometerme con mis objetivos hasta verlos realizados?

Como homenaje a una mujer magnánima. A propósito del Día Internacional de la Mujer.

Por: Michelle Sánchez Núñez.- Estudiante de la Carrera de Comunicación de la Universidad Iberoamericana Noroeste Tijuana, residente de Playas de Rosarito.

“La magnanimidad es el valor que convierte a un simple ser humano en un héroe”

Anónimo

 

La magnanimidad es una disposición hacia dar más allá de lo que se considera normal, entregarse hasta las últimas consecuencias, de emprender sin miedo, de avanzar pese a cualquier adversidad.

El pasado 8 de marzo se celebró el día internacional de la mujer, fecha en que se le conmemora y reconoce a la mujer en todos los roles que desarrolla, como madre, esposa, hija, trabajadora, defensora, dadora de vida, fuerte y a la vez sensible, audaz y emprendedora e inspiración de muchas canciones famosas.

Esta columna quiero dedicarla a una mujer en especial, a quien no tuve la fortuna de conocer personalmente, que ha quedado en la memoria de todos los mexicanos, tan solo su nombre representa, el silencio de la injusticia, el dolor de la pérdida, la soledad de la perseverancia amarga y la realidad de muchas madres en todo el país, especialmente en Ciudad Juárez, me refiero a  la maestra Marisela Escobedo quien representa el clamor de cientos de mujeres que piden un alto a los feminicidios.

Entre todos los valores que busqué no lograba encontrar  alguno que representara totalmente lo que fue la activista Marisela Escobedo de Ciudad Juárez Chihuahua que desde el 2008 exigía a las autoridades el arresto de  Sergio Rafael Barraza Bocanegra ex pareja y responsable del asesinato de su hija Rubí Marisol Frayre Escobedo de 16 años de edad que después de  haber sido detenido y trasladado a Ciudad Juárez donde confesó la autoría del crimen en el juicio y señaló el lugar de sepultura de los restos de Rubí, fue dejado en libertad y declarado inocente por falta de pruebas.

Es aquí cuando Marisela Escobedo comienza una lucha incansable pidiendo a través de todos los medios posibles que se arreste y lleve a prisión al culpable, haciendo protestas, haciendo escuchar su voz en representación de su hija y por todas las muertes de mujeres que han queda impunes en México.

La labor de Marisela fue reconocida a nivel nacional e internacional, pero esto no le permitió lograr nada ni tampoco evitó que fuera asesinada de un balazo en la cabeza el 16 de diciembre de 2010 frente al palacio de gobierno en Chihuahua y que hasta la fecha el culpable siga libre.

A casi tres meses de la muerte de Marisela Escobedo, es importante reconocer que esta mujer dio hasta el último minuto de su vida para defender aquello que le motivaba a vivir, tuvo el valor de la magnanimidad que en todas sus definiciones nos hablan de “ánimo grande” o “espíritu grande” para no rendirse y perseverar, ser capaz de dar el todo por el nada. Para algunos quizá, esta valiente mujer quede en el olvido en un futuro y, como tantas injusticias en este país, termine causando la indiferencia y apatía de la sociedad.

De la maestra Escobedo, que se ha convertido en una mártir de la injusticia, aprender de su  pasión y entrega a lo que más amaba, me sensibiliza para no ignorar el dolor de los otros, aunque sean lejanos a nosotros.

“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque serán saciados”, dice la escritura. Con su muerte no se acaba la lucha, se ha cimbrado la conciencia de todas y todos los mexicanos que deseamos un país donde se viva y se practique la cultura de la legalidad y el sentido de la justicia.

El 8 de marzo, como todos los días, son momentos para reconocer a mujeres grandes que día con día engrandecen México, nos hacen ver la belleza de nuestro país y nos muestran con su vida, ejemplo y hasta el martirio, lo vivo que siguen los valores.

Que como la maestra Marisela Escobedo, sepamos ser mujeres magnánimas en todo lo que hagamos.

¿Por qué esperar a que las desgracias nos ocurran a nosotros para poder tomar conciencia y contribuir a las causas sociales? ¿Por qué no ser capaces de salir de nuestro círculo de comodidad para poder brindar ayuda? ¿De qué manera puedo yo contribuir a mi país para evitar que este tipo de injusticias sigan ocurriendo?

 

 

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El orden es primero una tarea interior

El orden es primero una tarea interior
Por: Valor es Rosarito

“Con orden y tiempo se encuentra el secreto de hacerlo todo, y de hacerlo bien”
Pitágoras de Samos (582-507 A.C.) Filósofo y matemático griego.

El orden es un valor muy importante que como virtud se refiere a la acción de organizar, estructurar y coordinar, tanto el tiempo como el espacio, para facilitar nuestras actuaciones y lograr vivir en un ambiente bello y armónico.
Una persona ordenada es aquella que tiene un lugar para cada cosa y regresa las cosas a sus lugares después de que las usa; que mantiene limpio el lugar que ocupa ya sea en casa, en la escuela o en el trabajo; que planifica sus actividades de modo que funcionen y se compromete a seguir por el camino trazado hasta lograr sus objetivos. Un estudiante ordenado es aquel que se fija horarios para asistir a la escuela, para repasar y estudiar en casa, para visitar museos, bibliotecas, para hacer deporte y para divertirse sanamente. A fin de cuentas, el orden que reflejamos hacia afuera es resultado del orden y la armonía que hay en nuestro pensar y sentir.
No a todos se nos facilita darnos tiempo para primero poner orden adentro de nosotros mismos. Muchas veces dejamos volar la mente y la imaginación saltando de un tema a otro, de una preocupación a otra, de un pendiente a otro y al hacer esto evitamos concentraremos en las cosas importantes que debemos hacer y perdemos un tiempo valioso. Encubiertos en este mal hábito del pensamiento pueden estar problemas orgánicos, llevar una vida disipada, la falta de entrenamiento, la pereza o el desinterés, no nos extrañe que nos cueste “mucho trabajo” recoger las cosas o terminar a tiempo cualquier actividad.
Los problemas orgánicos como alguna enfermedad, convalecencia, falta de vitaminas B, B1, B6, acido glutánico y la dieta inadecuada pueden causar problemas para concentrarse. El remedio a esto es fortalecer la salud y alimentarse con una dieta bien equilibrada y, si es necesario, tomar las vitaminas requeridas.
Nuestra vida moderna, de suyo materialista y consumista, nos hace vivir de prisa. Los medios de comunicación y el internet, siembran en nosotros demasiados focos de interés: los espectáculos, los deportes, la vida social, la política, etc. Todos estos intereses luchan entre si para ocupar nuestra atención, dificultando nuestra capacidad para concentrarnos en lo mas importante. Difícilmente hallamos el espacio para poner en orden nuestras prioridades. El remedio es entonces buscar nuestro espacio de soledad, en medio de nuestra vida agitada. En las religiones se le llama espacio sagrado y es un lugar físico donde uno va solo a estar consigo mismo para concentrarse, conservando su personalidad, asegurando la libertad de su espíritu y el equilibrio de su sistema nervioso en medio del bullicio de la vida moderna. Puede ser un café, un parque, un rinconcito especial dentro de casa, un templo, un monumento, etc. Encontremos uno y recojamos nuestro interior, pronto veremos un avance en nuestro poder de concentración.
No estamos acostumbrados a pensar de manera crítica, cuestionamos poco sobre lo que vivimos, lo que sentimos, lo que hacemos, lo que leemos, las opiniones de los demás, etc. A veces “nos tragamos” lo que dice la tele, el internet o los demás, sin “digerirlo” por nosotros mismos. El remedio es tomarnos el tiempo para preguntar y clarificar, verificar, priorizar, ser lógicos y justos en nuestra manera de pensar.
La pereza y el desinterés tienen formas increíbles de infiltrarse en nuestra mente y distraer nuestra atención. De las más comunes es la desmotivación para hacer las cosas. La educación permisiva en la familia, que no establece ningún tipo de límites ha estado siendo la causante de que los hijos se acostumbren a no cumplir con sus deberes y a “dejar para mañana lo que pueden hacer hoy”, desmotivándose al no encontrar retos en su día a día. El remedio es entonces establecer los limites y ponerse retos alcanzables en la escuela, en la casa, en el trabajo.
¿Quieres llegar a ser una persona ordenada? Concéntrate y logra primero poner en orden tu interior. Con el orden vendrá la alegría, la convivencia, la buena planificación y logro de sueños y metas personales, además de una gran energía y capacidad para estudiar o trabajar y desempeñar todas nuestras actividades, sin embargo, todo aquello que se omite o se hace fuera de tiempo y oportunidad, provoca desorden e ineficiencia.
Reflexiona:
¿Gozo de buena salud y mi alimentación es equilibrada de acuerdo a mi edad, peso, talla y nivel de actividad?
¿Cuento ya con mi propio “espacio sagrado”?
¿Que es lo que me reta y me motiva a cumplir con mis deberes?
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El orden, un valor indispensable para la vida

Por: ideasclaras.com

“No ordenes tu casa porque esperas visita. Mantenla ordenada, aseada y agradable para complacencia de los visitantes de todos los días: tu y las gentes que contigo la comparten”.

Mario Sarmiento V.

El orden es un valor que se aprende en el hogar y nos acompaña para toda la vida. Hay quienes son ordenados por naturaleza, pero para otros el orden es un valor que se debe adquirir. De cualquier forma, el orden es indispensable para triunfar en la vida y de ahí la importancia de educar a los hijos desde muy pequeños en este valor.

Cuando hablamos de orden, no nos referimos solamente a la organización de las cosas materiales en nuestro hogar o espacio de trabajo. Somos también ordenados en la forma en que conducimos nuestra vida, en la forma de organizar nuestras ideas y hasta en nuestra presentación personal.

Para adquirir este valor es necesario poner en marcha la fuerza de voluntad en pequeños detalles, que en su conjunto, forman hábitos de orden. Así cuando se les enseña a los niños a ser organizados en su pequeño mundo, aprenderán a ser adultos estructurados y al mando de su propia vida.

Responsabilidad de los padres.

Para educar en el orden es vital el buen ejemplo de los padres. En un hogar donde no existen normas claras, donde el desorden reina en cada rincón, es muy probable que los niños crezcan sin saber qué es ser ordenado. Pero si los padres mantienen su habitación ordenada, así como una presentación personal intachable, los niños aprenderán de ello como el modelo a imitar.

El orden en los niños debe comenzar desde que están en capacidad de recoger sus juguetes luego de utilizarlos; así, a medida que crecen, se les da responsabilidades para mantener orden no solo en su habitación, sino en el resto del hogar.

Y aunque no hay fórmulas exactas, cada familia debe organizarse según sus necesidades y circunstancias para educar en el orden: las tareas que se asignan a cada hijo deben ser individualizadas; una táctica es redistribuir algunos de estos encargos cada semana con el fin de evitar la creencia de que un hermano trabaja más que el otro.

Lista de tareas en el hogar.

Una buena idea es realizar una lista de las principales tareas que deben repartirse entre los hijos. A los mayores se les puede responsabilizar de las actividades más complicadas, mientras a los pequeños de las más sencillas. Cuando se comparte el cuarto entre hermanos es importante delimitar las obligaciones y responsabilidades de cada uno, como hacer su cama y mantener sus juguetes, libros y cuadernos en el lugar que le han sido asignados. Eso sí, como padres tenemos la responsabilidad de ofrecerles espacios para que ellos puedan guardar sus objetos personales.

Tenga cuidado para que algún familiar, amigo y otra persona relacionada con la familia no asuma las responsabilidades de orden que han sido asignadas a los hijos.

Explicar las razones del orden.

Para lograr que los hijos asuman el orden como un valor que deben cultivar y no como un constante y tedioso mandato de sus padres, es bueno explicarles las ventajas que trae para la vida el ser ordenado:

1.    Impide que las cosas se caigan cuando se abren los armarios.

2.    Evita caídas y accidentes por tropezarse con objetos dejados en el piso.

3.    Al mantener las cosas en su lugar se hace la vida más fácil y no se pierde el tiempo tratando de buscarlas.

4.    Con cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa, los espacios del hogar lucen más bonitos.

5.    El ser ordenados también evita animales y plagas, pues el orden está ligado a la higiene, especialmente en áreas como la cocina y el baño.

Reglas de orden para los niños.

Los padres pueden establecer ciertas reglas que se deben respetar para mantener el orden establecido. Algunas de ellas son:

1.    La ropa sucia no se tira al suelo. Debe dejarse en el lugar indicado.

2.    Los desperdicios se arrojan al basurero.

3.    Las toallas se dejan colgadas en la percha.

4.    Al llegar del colegio las mochilas y el uniforme se dejan ordenados, no tirados en el suelo.

5.    Los platos y vasos que se utilizan deben ser regresados a la cocina.

6.    Al lavarse los dientes, la crema dientes se debe volver a tapar y el cepillo en su lugar habitual.

Refelxiona:

Reflexiona:

¿En casa existen listas de tareas o responsabilidades para cada uno de los hijos, de acuerdo a su edad?

¿Qué otras ventajas le encuentras a ser una persona ordenada?

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¿Qué es la libertad?

Por: Mtro. Heberto X. Peterson R.- Filósofo, maestro en Administración Internacional. Fundador del Centro Ethos y Director General Académico de la Universidad Iberoamericana Tijuana.

“Libertad significa responsabilidad; por eso, la mayoría de los hombres le tiene tanto miedo”.
George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor Irlandes. Premio Nóbel de Literatura en 1925 y del Óscar en 1938.

Hay muchas formas de definir la libertad, me gustaría compartir una serie de puntos que nos permitan generar un diálogo sobre lo que es la experiencia de “ser” libre.
La libertad supone una posibilidad de acción, una decisión sobre algo muy concreto, como el decidir que estudiar, que hacer los fines de semana, que postura política tener, de que manera, en el día a día, ganarse la vida, unos pesos y alimentarse, vestirse, convivir, etc.
Pero, a la vez, es más que el mero acto de decidir. Decidir por decidir sin un sustento o un fundamento de la misma decisión es como caminar a ciegas, libertad implica otra realidad muy importante “responsabilidad” y asumir las “consecuencias de lo que se decide”.
Libertad y responsabilidad son una alianza muy fuerte, pero muchas veces olvidada.
Por ejemplo, algunas personas reclaman libertad, libertad de expresarse como mejor les convenga, de manifestarse como les plazca, de ir y venir a conveniencia, etc., todo ello muy cierto, pero, esta libertad debe ir siempre acompañada con su complemento de “lo que digas, debe estar sustentado en hechos reales y asumir las consecuencias de lo que se dice, hace, etc.”.
¿En qué sentido somos realmente libres?
Cuando nuestras decisiones, tienes el suficiente sustento para saber lo que estamos haciendo, cuáles son sus implicaciones, escudriñar un poco sobre los motivos del porque de lo que se busca, y tener claridad de que no existe una opción mejor, más sólida, y entonces actuar en consecuencia.
Nuestra experiencia siempre nos muestra distintos tonos, no somos blanco y negro, la realidad es muy compleja, la convivencia humana nos pone ante percepciones y perspectivas muy diversas y es ahí, en esta red de relaciones dónde analizamos y vemos la manera.
Una pregunta que sería conveniente tener siempre presente es precisamente, si nuestra decisión, si nuestro ejercicio de decidir, tiene fundamentos suficientes que sostengan esa decisión, la que sea.
Pensemos en cualquier sociedad, sin importar cuán grande sea. Todos sus actores, en diferentes niveles deciden hacer o deshacer según su visión de cómo debería de hacerse las cosas, influenciada por una visión política, social, religiosa, cultural, sea consciente o inconsciente, el punto delicado, es si estos actores son realmente conscientes de las implicaciones de sus actos.
En los ejemplos cotidianos de nuestra sociedad, aprovechando, por ejemplo los cambios de gobierno, creo que hay un reto muy fuerte en este sentido. Independientemente de quién tenga la cabeza municipal, estatal o federal, muchas decisiones son por ideología, postura o conveniencia, no se refleja una decisión sensata en beneficio del origen de un servicio público, que es servir de la mejor manera a una sociedad, reinventamos “el como hacer las cosas” cada 3 o cada 6 años, desacreditando y diciendo como hacer, más como discurso político, que como acto libre.
En los negocios, uno puede haber estado produciendo un producto, que al paso del tiempo resulta dañino para la salud, ¿qué hacer?
Invito a quienes nos han leído a que de manera cotidiana, tengamos presente siempre, la pregunta sobre si nuestro ejercicio de libertad esta fundamentado o se sostiene, ya que cada acción, cada ejercicio de libertad nos puede poner en un camino de decrecimiento o crecimiento.

El valor de la libertad

Fuente: http://www.sepiensa.org.mx

“El que no puede corregir la conducta de los ciudadanos sino suprimiéndoles las comodidades de la vida, debe confesar que no sabe gobernar a hombres libres”.

Thomas Morus, (1478 -1535) Filósofo, teólogo y político inglés.

La libertad es un valor primordial, ya que permite que los demás valores existan. Aunque los medios de comunicación, los políticos o la escuela hablen sobre este valor, definirlo no es tan fácil pues existen distintas formas de concebirlo y ejercerlo.
En principio, la libertad es la situación donde uno tiene la posibilidad de actuar o no sin interferencias, presiones, ni constricciones.
A partir de esta concepción se plasman en las leyes los derechos fundamentales de los individuos que les garantizan las libertades de expresión, culto religioso, asociación, tránsito, pensamiento, entre otras. Estas libertades constituyen a base misma de las sociedades democráticas.
Ahora bien, la libertad no puede ser absoluta o ilimitada. ¿Estás de acuerdo? El propio marco legal que establece y garantiza las libertades es, al mismo tiempo, uno de sus límites. Pero las leyes no son las malas de la película; no existen para darnos dolores de cabeza, ni estorbarnos; existen para demarcar el sentido y alcances de las libertades mismas, para que su ejercicio por parte de unos no menoscabe el derecho de otros; existen, pues, para que podamos convivir los unos con los otros en libertad. Por eso no se vale evadir el cumplimiento de la ley.
En otro sentido, la libertad significa que cada quien puede decidir por sí mismo obedeciendo sólo a su propio criterio y no determinado por otros. Esta definición se orienta más hacia la autonomía que cada uno tenemos, por ejemplo: la de vestir como me gusta o elegir el credo que quiera. Así, mientras que en el terreno individual la libertad entraña la capacidad de autodeterminarnos y autogobernarnos, en el ámbito social la libertad remite al derecho y a la consiguiente responsabilidad de participar en las decisiones colectivas, como la formación de gobiernos, la discusión de las leyes y la elaboración de las políticas públicas; sólo participando de esta manera puede decirse que al obedecer las leyes y a nuestras autoridades nos estaremos obedeciendo a nosotros mismos.
Las diferentes formas de la libertad están estrechamente vinculadas entre sí: no es casual que los gobiernos autoritarios las restrinjan por igual.
¿Libertad de pensamiento?
El 22 de julio de 1633, en Roma, Galileo Galilei, a los setenta años de edad, se retractó de su tesis de que el Sol y no la tierra era el centro del Universo. Galileo abjuró porque se le había declarado sospechoso de herejía al poner en duda que la Tierra era el centro del universo y al opinar que ésta se movía.
Preguntas para reflexionar:
¿Cómo se podría organizar un país si todos sus habitantes hiciesen lo que quisieran?
¿Cuáles son las libertades que te parecen más importantes para vivir?

El apego a la legalidad y sentido de la justicia.

Por: Michelle Sánchez Núñez.- Estudiante de 5to. semestre de la Carrera de Comunicación de la Universidad Iberoamericana Noroeste Tijuana, residente de Playas de Rosarito.

“Una cualidad de la justicia es hacerla pronto y sin dilaciones; hacerla esperar es injusticia”

Jean de la Bruyere (1645-1696) Escritor francés.

“Desde el inicio de la humanidad la mujer ha sido discriminada, subyugada a guardar silencio delante del hombre, dedicada únicamente a parir hijos y la crianza de los mismos, negándosele derechos únicamente por meros decretos religiosos e ideas machistas que se establecieron en el desarrollo de las civilizaciones antiguas”

En la clase de periodismo se nos ha vuelto un hábito leer un libro cada mes, costumbre que se ha adquirido gracias a nuestra maestra. Hace unos días acabo de terminar el primero de la lista, del cual quiero comentar en estas líneas de manera muy general lo que reflexioné mientras leía las 600 páginas de “Los hombres que no amaban a las mujeres” del autor Stieg Larsson.

El libro muestra de forma detallada la dedicación de un periodista comprometido a decir la verdad, sacar a relucir todo aquello que va en contra de las normas éticas y sociales, todo lo que obstruya al desarrollo de una sociedad que espera la seguridad y fiabilidad de las instituciones en las cuales confían.

De toda la novela de Larsson voy a tomar dos temas que sirven de comparación a la realidad que atraviesa México actualmente, el primero: la vida de un periodista que trabaja en una revista a quien se le acusa de difamación por haber caído en una trampa y no tener pruebas verdaderas que demuestren el fraude de un hombre importante en su país; segundo: la investigación que realiza estudiando todos los detalles con especial dedicación para conocer qué le sucedió a una mujer que suponían había sido asesinada desde hace tres décadas, pero nunca fue encontrado su cuerpo, ni tampoco al responsable de su desaparición. El periodista tras una gran búsqueda y recopilación de información logra dar con el paradero de Harriet, también logra descubrir los asesinatos que realizó su padre y su hermano, quienes abusaron y mataron a mujeres de la manera mas cruel sin haber sido descubiertos y  sin recibir ningún tipo de castigo.

Actualmente en México hay cientos de periodistas muertos, desaparecidos y amenazados por intentar o transmitir noticias que perjudiquen intereses de ciertas personas del poder, llámese narco o gobierno, lo peor es que no haya quien pueda defender los derechos de estos periodistas de los cuales su único interés es informar y contar historias.

También podemos relacionar el libro con la situación de  Juárez, a quien la revista Nexos tituló en la portada de su edición #390 “Juárez la vida breve”, lugar donde reina la violencia sin medida, la migración es atroz, muchos huyen del poder del narco, que aseguran algunos se han adueñado del estado. Territorio, que como diría el himno nacional, vive en un “Grito de Guerra”, pero contra un sufrimiento mudo de familias que perdieron  hijas, madres, hermanas primas etc. y han aprendido a vivir con esa pérdida. Todavía recuerdo el llanto y dolor reclamando justicia en los medios de comunicación, también recuerdo las voces de las autoridades del estado y el presidente asegurando  justicia, mismas voces que gritaron ¡viva México! el pasado 16 de Septiembre. Algunos afirman que la desaparición de mujeres en Juárez ha terminado, todo marcha a la normalidad, las jóvenes solteras o madres de familia ya no tienen por que alarmarse y caminar con temor en las calles, otros aseguran que solo existe la injusticia, que hay un pueblo inconforme que se ha acostumbrado a vivir rodeado de impunidad y resignación.

Bien diría Simone de Beauvior “Los problemas de mujeres, siempre han sido problemas de hombres”

¿Que puede pasar en una sociedad en donde la impunidad se ha vuelto una costumbre?

¿A que valores personales, códigos éticos, normas cívicas, reglas de urbanidad y buenas costumbres, reglamentos (de casa, escuela, trabajo o de cualquier otra índole) y leyes te quieres comprometer a apegarte para contribuir a la construcción de una sociedad mas justa tanto para las mujeres como para los hombres?