Además de confiar en los demás, se requiere tener confiabilidad; es decir, ser digno de la confianza de los demás.

Por: Lic. Paulo Alfonso Carrillo Regino.- Gerente del Consejo Consultivo de Desarrollo Económico de Playas de Rosarito.

“La desconfianza es una señal de debilidad”
Indira Gandhi (+ 1984. Primera Ministra de la India)

En lo más profundo de la crisis económica y social que vivimos en nuestro país se halla la desconfianza. Las mentiras en las actividades económicas, la grave corrupción de algunas autoridades y tantas veces el quebrantamiento de normas y reglas en nuestras familias, comunidades, escuelas, centros de trabajo y relaciones humanas nos han hecho sentir desengaño y miedo.

Requerimos vivir en un clima de confianza para recuperar el equilibrio en la economía, para dar lugar a un gobierno transparente, para llevar adelante nuestro proyecto de vida personal, para la buena convivencia familiar y social de todos los días. Nos conviene pensar que la confianza es siempre buena y que la desconfianza separa unas personas de otras.

La palabra confianza deriva de la unión de dos palabras: “Con fe”. Como un valor implica fe en alguien, seguridad en la rectitud del otro, esperar lo positivo y lo mejor de los demás. Animo, seguridad, aliento, vigor, autenticidad, fe en sí mismo y en los demás, son elementos primordiales de la confianza.

Vivimos el valor de la confianza cuando hablamos bien de los demás, elegimos escuchar mensajes alentadores incluso en la música, elegimos ver programas de televisión, películas y medios electrónicos que nos transmitan optimismo y una visión esperanzadora del futuro, ayudamos al que fracasa en vez de criticarlo, somos buenos compañeros y estamos dispuestos a compartir, a cooperar y a ser solidarios.

La autoconfianza consiste en verse a sí mismo como una persona con recursos, talentos y habilidades, capaz de enfrentar con éxito los obstáculos propios de la existencia. Esta se manifiesta en: Seguridad en sí mismo, mantener el buen ánimo ante los fracasos, esperar mucho de la gente que le rodea, afrontar el presente y el futuro con optimismo y creer en las capacidades de los demás.

Una persona que manifiesta autoconfianza posee confiabilidad, es decir, que es digna de la confianza de los demás. La autoconfianza no es arrogancia, esta es un disfraz de la baja autoestima y de la inseguridad. Como un boomerang, recibimos lo mismo que lanzamos: Si desconfías de ti mismo y de los demás, nadie te tendrá confianza.

Reflexiona estas dos preguntas: ¿Confías en la gente que te rodea aunque hayan cometido errores?, ¿Las personas que te rodean –tu familia, amigos o amigas, tus maestros o maestras, etc. – tienen confianza en ti y creen en tus capacidades?

Imaginemos la vida cotidiana basada en la confianza entre todos y en la autoconfianza de cada rosaritense. Seremos muy exitosos. Yo espero mucho de ti niña, niño, joven, estudiante, maestro y maestra, trabajador, empresario, político, y ciudadano. Yo creo en tus capacidades y talentos.

Participa en esta columna, envíanos tú reflexión personal o tus comentarios por correo electrónico a: valoresrosarito@gmail.com o visita los blogs: http://www.valoresrosarito.wordpress.com y http://www.myspace.com/valoresrosarito

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