Ir al grano…tarea urgente de padres y educadores.

Por: Psic. Carlos E. Navarro Guzmán.- Coordinador de Programas Educativos del Consejo Consultivo de Desarrollo Económico de Playas de Rosarito A.C.

No utilices artificios, piensa con sencillez y justicia, y habla tal como piensas”.

Benjamín Franklin (+ 1790. Político, científico e inventor Estadounidense)

 

Hay niños y niñas de primaria, así como muchachos y muchachas de secundaria que presentan algunos signos de ansiedad: se mueven de un lado a otro sin llevar un orden; se dirigen a los demás compañeros a gritos, golpes e insultos y a sus maestros con ademanes y palabras de rebeldía; no pueden concentrarse y sus relaciones sociales son agresivas y superficiales.

¿De dónde les provienen a estos pequeños tan ingratas sensaciones de aprensión, incertidumbre y desamparo?, ¿qué temores imaginarios pueden ser tan poderosos para desencadenar estos comportamientos desorganizados?

Pareciera que van al garete por la vida y esto por dos cosas que muchas veces hacemos padres y educadores: 1) no vamos al grano, no les decimos la neta, no les decimos las cosas por su nombre, o lo que es mucho peor, 2) les negamos la buena palabra y el buen consejo. Ante las palabras que decimos y que no corresponden a la realidad y/o ante la falta de palabras que ayuden a estructurar su interioridad, agarran monte, como decimos popularmente, y se encierran en sus mundos imaginarios llenos de fantasmas, alejados de la realidad.

Un ejemplo de cómo no vamos al grano con nuestros hijos es cuando mandan llamar a los padres de un muchacho de la secundaria porque está presentando comportamientos alarmantes como robar, grafitear, y tocar a las niñas y el padre, al ser confrontado dice: “son cosas propias de la adolescencia”. Cuando un padre niega así la realidad y ve estos comportamientos como normales viene la confusión en el hijo, porque éste siempre  es leal a lo que sus padres le enseñan y entonces concluirá que sus maestros, la sociedad y las instituciones son las que están mal.

Un padre y una madre requieren de valentía para enfrentar la realidad y ver a su hijo tal cual es y hablarle al grano: “robar, grafitear, tocar a las niñas es malo, porque causa daño a los demás”. La mejor ayuda que como padre o madre podemos dar a un hijo en un caso así es que el muchacho repare el daño: regresar lo robado, pintar la barda, enfrentar la justicia de acuerdo a la gravedad de la agresión a las niñas, etc.

Negar la palabra es lo peor y esto lo hace un padre o una madre cuando simplemente no acuden al citatorio de la escuela; cuando no van a las sesiones del programa FORMA a las que fueron convocados porque su hijo o hija fueron detectados con conductas de riesgo de adicciones; cuando no ven ni siquiera a sus hijos, incluso estando presentes. Esto es la indiferencia, la que genera en el niño y en el adolescente un sentimiento de ser una escoria que no merece estar en este mundo y, este rechazo profundo, que experimenta como una frustración, le crea un  resentimiento que le carcome el corazón, como una caries a una muela, y que luego expresa a través de comportamientos desordenados, agresivos e incluso violentos.

¿Qué podemos hacer? Practicar la sencillez.  Este es un valor muy útil, ya que se refiere a tres hábitos: 1) ver y aceptar la realidad tal cual es, sin artificios y sin aderezos; 2) actuar con naturalidad y sin dobleces (sin mentiras); y, 3) ir al grano en la forma de hablar, sin ser repetitivo ni ambiguo, siendo claro, sincero, amable y conciso.

Un padre, una madre o un educador sencillo nunca serán indiferentes, pues estarán atentos a los pequeños detalles, -como el barro o la espinilla que ya desapareció de la cara de nuestro adolescente-, serán transparentes y siempre dirán las cosas por su nombre.

Incorporemos a nuestra vida el valor de la sencillez y  nuestra tarea como padres y educadores tendrá mayor resultado en brindar orden, concentración, claridad, aceptación, relajación, tranquilidad, paz, profundidad y armonía en nuestros niños y adolescentes que presenten síntomas de ansiedad.

Participa en ésta columna, envíanos tu reflexión personal o tus comentarios por correo electrónico a: valoresrosarito@gmail.com. También visita; los blogs: www.valoresrosarito.wordpress.com y www.myspace.com/valoresrosarito; y la página www.afntijuana.info

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