La Honestidad

Por: Lic. Ricardo Moreno Villa.- Licenciado en Derecho, egresado del Instituto Nacional de Ciencias Penales y Diplomado en Criminología y Ciencias Penitenciarias. Actualmente es el Presidente del Comité Ciudadano de Seguridad Pública de Playas de Rosarito, B.C.

“Lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad”.

Séneca (2 – 65 A.C. Filósofo latino.)

Un día, hace ya casi cuatro décadas,  mi abuelo puso en venta su auto en el periódico. Temprano llegó un posible comprador, le gustó el precio y quedó formalmente en regresar a las tres de la tarde con el dinero, cerrando el trato al estilo antiguo, con un apretón de manos. Al poco rato llegó otro cliente, el cual, maravillado por lo cuidado y perfecto estado del clásico automóvil, quiso comprarlo en el momento, pero mi abuelo le dijo que ya estaba vendido, a lo cual el nuevo cliente le ofreció un 25% más sobre el precio original, además de pagárselo en ese momento. Yo pensé que mi abuelo haría el negocio pero, ¡no!, le dijo a aquel hombre que ¡no!, que el carro ya no era de él. Al quedarnos solos, le pregunte: ¿por qué no aceptaste el trato, si ni siquiera estás seguro de que el primer cliente va a regresar? A lo que mi abuelo me contestó:- ¡Si vendrá, se ve que es una persona honesta y, además, ya le di mi palabra de esperarlo a las tres!. Todavía recuerdo su mirada cuando aquel hombre regresó a las 2:30 a pagar como había quedado.

Dos desconocidos siendo honestos uno con otro es posible si sembramos este importante valor en los niños y jóvenes de hoy y si, los adultos, también decidimos incorporarlo a nuestro estilo de vida.

Honestidad significa que coinciden nuestros pensamientos con nuestras acciones. Ser honesto es ser verdadero. Para decir que es verdadero, debemos responsabilizarnos de conseguir la información suficiente que nos permita asegurar dentro del límite de nuestra capacidad, que lo que decimos es lo correcto, es decir, que coincide con la realidad.

La honestidad es el camino para ganar la confianza de los demás. Por ello, la persona honesta, guarda con cuidado aquella información que confidencialmente se le ha otorgado, siempre y cuando que la información y el resguardarla sea lo correcto.

Honestidad es hablar de lo que se piensa y hacer lo que se ha dicho.

Basta ver la cantidad de dinero que se gasta en dispositivos, accesorios, sistemas y acciones que se realizan a diario para tratar de disminuir el terrible cáncer que padece nuestra sociedad por la falta de honestidad. Candados, firmas, tarjetas para checar entradas, rejas, guardias de seguridad, claves secretas, contratos, juicios y cantidad de instrumentos que requiere la falta de honestidad.

Se necesita fortalecer la firmeza interna para aceptar y actuar de acuerdo a lo que sabemos es cierto, y permanecer con alto aprecio por nuestra actuación.

El ejercicio de la voluntad, el cultivo de la confianza en si mismo, y el desarrollo del juicio critico, nos ayudan a mantenernos firmes en decir, con la debida prudencia, las cosas como son.

Para el cultivo del interior, debemos buscar la limpieza en nuestra intención. Quien desea mantener una relación honesta con su pareja, con un amigo, en su trabajo o en la escuela, necesita primero ejercitar la verdad dentro de si mismo. Cuando sobresale la limpieza en nuestras intenciones, es muy fácil empezar una relación de confianza con los demás. Por el contrario, cuando en nuestro interior hay un autoengaño e intenciones sucias, la relación con los demás estará “contaminada” por intenciones y sentimientos oscuros.

Lo contrario a la honestidad es la deshonestidad, y algunas de sus formas son: La hipocresía, diciendo una cosa mientras se piensa otra; aparentar algo que no somos; mentir sobre asuntos de los que conocemos la verdad; no guardar información confidencial; dar a conocer asuntos privados que no son de nuestra incumbencia; ganarse el aprecio de alguien “siguiéndole la corriente” para quedar bien; comprometerse a realizar algo y no cumplirlo; decir que creemos en algo y no actuar de acuerdo a ello.

Cuando convivimos con alguien en quien confiamos, decimos que podemos meter las manos al fuego por él, porque sabemos que no nos defraudará. Y tú, ¿cómo puedes empezar hoy a cultivar la honestidad?. ¡Seamos honestos todos, y el mundo cambiará!.

Participa en ésta columna, envíanos tu reflexión personal o tus comentarios por correo electrónico a: valoresrosarito@gmail.com. También visita; los blogs: www.valoresrosarito.wordpress.com; www.valoresrosarito.blogspot.com y www.myspace.com/valoresrosarito; y la página www.afntijuana.info

2 responses to this post.

  1. Posted by elisa on diciembre 24, 2009 at 3:22 pm

    Muy cierto y acertado lo que dice el Lic. Moreno, el otro dia lei algo de el acerca de la lealtad…tendra algun libro escrito? saludos!

    Responder

    • Posted by valoresrosarito on febrero 22, 2010 at 8:24 pm

      Hola Elisa:

      Habímos tenido problemas técnicos y por ello nos retrasamos en contestarte, mil disculpas. Tu comentario y correo electrónico han sido enviados al Lic. Moreno.

      Recibe muy cordiales saludos

      Atte.

      Carlos Navarro
      Moderador

      Responder

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