La congruencia de un gobernante.

Por: Michelle Corazón Sánchez Núñez.- Estudiante de la Carrera de Comunicación de la Universidad Iberoamericana Noroeste Tijuana, residente de Playas de Rosarito.

“Pensar es fácil; obrar es más difícil. Pero la vida pertenece a los que saben unir pensamiento y acción”

Richard Bach (n. 1936) Escritor y piloto de aviación norteamericano.

El calendario de valores señala que un aspecto de la vivencia de la congruencia es la capacidad de decir a los otros que resuelvan sus conflictos por medio del diálogo y uno mismo proceder de la misma forma.

Nada más ilustrativo en la vivencia de la congruencia que la vida de Mahatma Gandhi, gobernante quien logró la independencia de la India del Imperio Británico en 1948, por la vía de la “no violencia”. He aquí una anécdota:

Todos los días a las 4 de la mañana Gandhi hacía sus oraciones. Enseguida tomaba un jugo de naranja o mango, y luego contestaba personalmente, de su puño y letra, su correspondencia. Tenía entonces más de 70 años y esperaba llegar a los 125 años.

A diario le leían las noticias transmitidas telegráficamente por una agencia informativa británica. El mahatma nunca leía los periódicos ni escuchaba la radio.

La limpieza y la pulcritud predominaban en su persona. Gandhi subsistía con legumbres, dátiles y otras frutas, budín de leche y tortas hechas de masa. No comía carne, ni huevos, no tomaba café, té, ni bebidas alcohólicas. Un día una mujer y su hija fueron a visitarlo y ella le pidió que le aconsejara a su hija que no comiera más azúcar, a lo cual respondió pidiendo que se la trajeran en quince días. Pasados los quince días la mujer y su hija volvieron con Gandhi, y entonces le dijo, mirándola con ternura: – ¡hija, deja de comer azúcar, que es muy mala para el organismo! Extrañada, la madre de la chica pregunta en voz baja al terminar la visita: – Gandhi, ¿por qué esperaste quince días en darle el consejo a mi hija, pudiendo dárselo en aquella misma ocasión que te lo pedí? Gandhi contestó: – En ese entonces yo todavía consumía azúcar, y para dar un consejo así, había que dejarla por completo. Para él la congruencia era muy importante.

La congruencia se caracteriza por actuar de acuerdo a lo que pensamos y a lo que sentimos. También se refiere a la relación que existe entre nuestros ideales y la vida real, entre lo que se sabe y lo que se vive, entre lo que se cree y lo que termina haciendo.

Reflexiona: ¿cuántas veces te ha sucedido que al darle un consejo a algún compañero o compañera, caes en la cuenta de que tú no practicas lo que estás aconsejando?; ¿Cómo podrías hacerle para pensar, decir y hacer lo mismo?

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