El valor de la convicción.

Por: Lic. Irma Miriam Guzmán Chong.- Maestría en Desarrollo Humano. Voluntaria del patronato del DIF Municipal. Coord. de Estrella de Mar. (Centro de Atención Psicológica y Educativa). Integrante de Instituto de Investigaciones Psicosociales Nocenyeliz A.C.

“Estoy convencido de que hay que seguir trabajando con fe en lo que queremos, lo que nos corresponde a todos; para eso es la vida, para construir esperanza, tender puentes hacia un futuro mejor, sembrar alegría; se construye esperanza invocando nuestras utopías y trabajando tenazmente para realizarlas, hasta el último día de nuestra vida”.

Pablo Latapi Sarre. (1927-2009) Filósofo e investigador de la educación mexicano.

Algunas veces es saludable reflexionar sobre nuestras convicciones es decir: ¿Cuáles son las ideas éticas, políticas y religiosas con las que enfrentamos la vida, con las que guiamos la educación de los niños y  niñas que nos rodean ya sea como docentes,  padres de familia, parientes o vecinos?

Hay quienes estamos convencidos de  que la educación forma  a las personas libres para elegir los caminos por los que transitaran sus vidas.

La ignorancia mantiene a las personas en la obscuridad, en la mentira, en el engaño, en la sumisión de falsas ideas y falsas soluciones.

Cuando se educa con convicciones y se tiene claro que el propósito de las acciones es hacer el bien, no por quedar bien como sostiene el filósofo Fernando Savater: “se resisten las presiones que nos limitan”.

Estoy convencida que la educación es la herramienta que tenemos para desarrollarnos como seres humanos, es una acción propiamente humana que no debe limitarse a la acumulación de información ni a la capacidad de memorizar, tampoco a la destreza para realizar una actividad artística, científica o deportiva. L a educación es la herramienta para la vida mediante la cual vamos compartiendo los dones con los que hemos sido dotados cada quien.

¿De que nos sirve una mente brillante cuando no ha aprendido a respetar a sus compañeros, si no valora el quehacer cotidiano de mantener limpio su espacio, de respetar su turno y lo que no es suyo, o si no ha aprendido a respetar la vida?

Una mente brillante es: ¿Para generar más conocimientos que nos beneficien o para destruirnos a todos?

Por lo que reflexionar sobre nuestras ideas éticas, políticas y religiosas nos ayuda a entender nuestro quehacer cotidiano. ¿En qué creemos, qué valoramos de las personas, qué respetamos, qué admiramos, qué metas tenemos en la vida, quienes son nuestros guías?

Otra de mis convicciones es la educación para y en paz considerándola como señalará el historiador Carlos Montemayor:

La Paz como una fuerza; es una voluntad,  una tenacidad por construir, por vivir, por comprender, por no renunciar a la vida, por no dilapidar ni perder el instante en que pertenecemos a la vida y en que ¿porque no?… ¡Somos la vida!”

La paz es la tarea difícil y plena de dignificar al ser humano, de reconocer en el otro la misma dignidad y necesidad de vida que en nosotros.

Es necesario reflexionar si en nuestra comunidad tenemos ésta convicción. Sí no vamos en sentido opuesto de nuestra dignidad, es necesario que estemos convencidos de que la educación no debe tener un valor monetario.

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