Como homenaje a una mujer magnánima. A propósito del Día Internacional de la Mujer.

Por: Michelle Sánchez Núñez.- Estudiante de la Carrera de Comunicación de la Universidad Iberoamericana Noroeste Tijuana, residente de Playas de Rosarito.

“La magnanimidad es el valor que convierte a un simple ser humano en un héroe”

Anónimo

 

La magnanimidad es una disposición hacia dar más allá de lo que se considera normal, entregarse hasta las últimas consecuencias, de emprender sin miedo, de avanzar pese a cualquier adversidad.

El pasado 8 de marzo se celebró el día internacional de la mujer, fecha en que se le conmemora y reconoce a la mujer en todos los roles que desarrolla, como madre, esposa, hija, trabajadora, defensora, dadora de vida, fuerte y a la vez sensible, audaz y emprendedora e inspiración de muchas canciones famosas.

Esta columna quiero dedicarla a una mujer en especial, a quien no tuve la fortuna de conocer personalmente, que ha quedado en la memoria de todos los mexicanos, tan solo su nombre representa, el silencio de la injusticia, el dolor de la pérdida, la soledad de la perseverancia amarga y la realidad de muchas madres en todo el país, especialmente en Ciudad Juárez, me refiero a  la maestra Marisela Escobedo quien representa el clamor de cientos de mujeres que piden un alto a los feminicidios.

Entre todos los valores que busqué no lograba encontrar  alguno que representara totalmente lo que fue la activista Marisela Escobedo de Ciudad Juárez Chihuahua que desde el 2008 exigía a las autoridades el arresto de  Sergio Rafael Barraza Bocanegra ex pareja y responsable del asesinato de su hija Rubí Marisol Frayre Escobedo de 16 años de edad que después de  haber sido detenido y trasladado a Ciudad Juárez donde confesó la autoría del crimen en el juicio y señaló el lugar de sepultura de los restos de Rubí, fue dejado en libertad y declarado inocente por falta de pruebas.

Es aquí cuando Marisela Escobedo comienza una lucha incansable pidiendo a través de todos los medios posibles que se arreste y lleve a prisión al culpable, haciendo protestas, haciendo escuchar su voz en representación de su hija y por todas las muertes de mujeres que han queda impunes en México.

La labor de Marisela fue reconocida a nivel nacional e internacional, pero esto no le permitió lograr nada ni tampoco evitó que fuera asesinada de un balazo en la cabeza el 16 de diciembre de 2010 frente al palacio de gobierno en Chihuahua y que hasta la fecha el culpable siga libre.

A casi tres meses de la muerte de Marisela Escobedo, es importante reconocer que esta mujer dio hasta el último minuto de su vida para defender aquello que le motivaba a vivir, tuvo el valor de la magnanimidad que en todas sus definiciones nos hablan de “ánimo grande” o “espíritu grande” para no rendirse y perseverar, ser capaz de dar el todo por el nada. Para algunos quizá, esta valiente mujer quede en el olvido en un futuro y, como tantas injusticias en este país, termine causando la indiferencia y apatía de la sociedad.

De la maestra Escobedo, que se ha convertido en una mártir de la injusticia, aprender de su  pasión y entrega a lo que más amaba, me sensibiliza para no ignorar el dolor de los otros, aunque sean lejanos a nosotros.

“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque serán saciados”, dice la escritura. Con su muerte no se acaba la lucha, se ha cimbrado la conciencia de todas y todos los mexicanos que deseamos un país donde se viva y se practique la cultura de la legalidad y el sentido de la justicia.

El 8 de marzo, como todos los días, son momentos para reconocer a mujeres grandes que día con día engrandecen México, nos hacen ver la belleza de nuestro país y nos muestran con su vida, ejemplo y hasta el martirio, lo vivo que siguen los valores.

Que como la maestra Marisela Escobedo, sepamos ser mujeres magnánimas en todo lo que hagamos.

¿Por qué esperar a que las desgracias nos ocurran a nosotros para poder tomar conciencia y contribuir a las causas sociales? ¿Por qué no ser capaces de salir de nuestro círculo de comodidad para poder brindar ayuda? ¿De qué manera puedo yo contribuir a mi país para evitar que este tipo de injusticias sigan ocurriendo?

 

 

Participa en esta columna: Escribenos a valoresrosarito@gmail.com o deja tus comentarios en: www.valoresrosarito.wordpress.com, www.valoresrosarito.blogspot.com, www.facebook.com/valores.rosarito1.

One response to this post.

  1. Posted by Edith on marzo 16, 2011 at 5:38 am

    Me gustó mucho el texto, es inspirador conocer la vida de otras mujeres, mujeres que se han atrevido a luchar por lo que creen. De igual manera felicidades por publicar este tipo de textos, son muchas las mujeres que han salido adelante o permanecido en el intento hasta el cansancio y nadie conoce sus historias, necesitamos difundirlas para que más gente sepa lo que se está haciendo o se ha hecho.

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